Descubren una molécula “anti-apetito”

Actualmente hay una gran epidemia que seguimos sin saber controlar, pero que ya ha sido declarada oficialmente como enfermedad por todos los riesgos y comorbilidades que acarrea: La obesidad. Se le han atribuido muchas causas, desde genética hasta nuestra dificultad para controlar nuestra voluntad de consumir alimentos en exceso. Sin embargo, es posible que esta segunda causa pueda llegar a tener sus días contados gracias al control del apetito mediante una nueva molécula.

La píldora anti-apetito está cerca

Según el descubrimiento, a cargo de los investigadores del Imperial College de Londres, sería posible fabricar una píldora “anti-apetito” gracias al descubrimiento de una nueva molécula que bloquearía esta sensación cerebral desde el intestino. Para llegar a este razonamiento primero notaron que nos sentimos llenos tras comer frutas y verduras, ya que se libera fibra de acetato en nuestro intestino. Según comentan, sería posible crear una pastilla derivada de etilo para ayudar a la gente a dejar de sentir apetito cuando experimenten antojos.

El objetivo primordial de un tratamiento como este sería, como no, los individuos obesos. Centrándonos en España, esta epidemia ha aumentado hasta un 10% en los últimos 25 años. Actualmente ya afecta al 17% de los adultos (18% de los hombres, y 16% de las mujeres). Y esto solo teniendo en cuenta el porcentaje de sobrepeso (a partir de un IMC de 30), pero si también contamos el sobrepeso (IMC de 25) el porcentaje asciende hasta el 53,7%.

El acetato, el apetito y el cerebro

Según este grupo de investigadores, el acetato se libera en grandes cantidades cuando las bacterias de nuestro intestino grueso digieren las frutas y/o verduras. Por tanto, rastrearon esta molécula y detectaron que su camino termina en la región del hambre del hipotálamo cerebral.

Actualmente los alimentos que consumimos, al ser en su mayoría sustitutos de la dieta sana en forma de alimentos procesados, no reaccionan de la misma forma con las bacterias del intestino y estas no producen acetato. Por tanto, el cerebro no recibe la señal que le indica que es necesario dejar de comer, y ahí empiezan los problemas. Para que os hagáis una idea, en la Edad de Piedra la cifra media de fibra de una dieta se estima en unos 100 g diarios, pero en la actualidad la media gira alrededor de 15 g al día. Ni punto de comparación.

Aunque esencialmente este tipo de investigaciones deberían animar a la población a comer más sano, incluyendo más frutas y verduras en su dieta, la realidad es que también creen que la fabricación de una píldora de este estilo podría allanar el camino a otros medicamentos para ayudar a las personas a llevar una dieta mejor y disminuir a su vez la prevalencia de obesidad.

“El desarrollo de estos enfoques es difícil, pero es un buen reto y miramos hacía delante en la investigación de posibles formas de utilización del acetato para abordar las cuestiones de salud en el aumento de peso”

Según la investigación, se probó que los ratones alimentados con una dieta alta en grasas junto a inulina (una molécula natural de nuestro organismo que disminuye el apetito) comían menos y por tanto ganan menos peso que aquellos ratones que no recibían inulina. Por otra parte, también demostraron que el acetato se acumulaba en el hipotálamo cerebral, donde se desencadenan una serie de eventos químicos para eliminar el hambre.

Finalmente, comprobaron que la inyección externa de acetato en sangre, en el colon o en el cerebro acababa reduciendo la cantidad de alimentos consumidos por los ratones. Es decir, disminuía el apetito. Eso si, hay que tener en cuenta el poco tiempo de actividad de esta molécula, por lo que la posible “píldora de acetato” debería conseguir una liberación lenta de la sustancia en el intestino para funcionar mejor.